EL PAPADO SE ALIMENTA DE LA SANGRE DE LOS MÁRTIRES   Leave a comment

La Mujer Ebria De La Sangre De Los Santos

Estoy de acuerdo con Carlos Tomas Knott, quien piensa como miles de teólogos e historiadores honestos, que la  Religión Católica Romana es la Mujer ebria de la sangre de los santos.
Dice Apocalipsis 17. 3-6 estas reveladora palabras: “Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro”.
¿Quién es esta mujer que el Apóstol  Juan vio tan lujosamente vestida, con el cáliz de oro, y encima de una bestia que representa los gobiernos de este mundo? ¿Conoces una religión que se siente mujer y se hace llamar madre?¿ Conoces una organización religiosa  que también es una ciudad, y además, edificada sobre siete montes? ¿No has oído del Vaticano, de Roma?  ¿Sabes que  vaticano significa el lugar donde se vaticina? ¿Sabes que la Religión Católica Romana es la organización espiritista más grande de la tierra, y que es la que más muertos invoca en sus ritos?
Aquí, lo sobresaliente es que mediante una revelación del Espíritu Santo,  Juan mira a esa mujer ebria de la sangre de los santos.
Hay millones de personas en este mundo que son inocentes e ingenuas que le creen a los curas todo lo que dicen. Sin saber que el clero ha controlado la información verídica, de manera que  han mentido mil y una vez, sin que les preocupe otra cosa que el status quo.
¿No sabes que el Catolicismo Romano llegó a ser “la fe más perseguidora que jamás se ha visto en el mundo… mandando a los reyes la imposición de la religión “católica romana” sobre todos sus súbditos”?    
¿Cuántos hemos podido  leer lo que al historiador Católico Romano  Peter de Rosa, en su libro Vicars of Christ? Este historiador con toda la autoridad ética e intelectual que le es propio, describe   cómo el Papa “Inocente III mató a muchísimos más cristianos en una tarde… que cualquier emperador romano en todo su reino”?  Así que de inocente no tuvo nada.
Más bien, Inocencio III encarna  la bestia anunciada en el Apocalipsis, y que tenía que manifestarse en la Historia. Inocencio III hizo estallar la tormenta, al intentar el regreso de los valdenses y albigenses al Romanismo. Estableció primero a los monjes dominicos para lograrlo,  eran nulos,  aprovechó como pretexto el asesinato anónimo del nuncio papal  Pedro de Castelnau en 1208 para decretar una cruzada contra los herejes del sur de Francia. Dicha cruzada tuvo simpatía del Rey de Francia debido a que muchos grandes señores franceses eran muy independientes del rey, pero con esta cruzada se veía la necesidad de organizase bajo el poder del rey. (Aquí como casi siempre la Iglesia Romana combinó Intereses.
La cruzada duró de 1198-1229. En ese tiempo fueron aplastados los nobles y arrasadas ciudades enteras. Al término de la lucha, se efectuó en Tolosa en1229 en sínodos de mucha importancia donde  se prohibió el uso de la Biblia para los legos, ya que cataros  y valdenses la leían, sabían y propagaban.
El historiador Will Durant escribe francamente: “Comparada con la persecución de la herejía en Europa de 1227 hasta 1492, la persecución de los cristianos por los romanos durante los primeros tres siglos después de Cristo fue algo moderado y de proceder humano”.19
Durant en su libro Historia de la Civlizacion, afirma: Debemos asignar a la Inquisición el mismo grado que las guerras y las persecuciones de nuestros tiempos, como una de las manchas más negras en la historia de la humanidad, y que revela en la “Religión Católica Apostólica” una ferocidad desconocida en las bestias20
Peter de Rosa afirma que el autor egipcio Rollo Ahmed expresó de la Religiòn católica: “la más inmisericorde y feroz institución que el mundo ha conocido” y añade Ahmed: “Por supuesto que no todos los disidentes proclamaron abiertamente su deslealtad a  Roma. Así que hubo “herejes” secretos que tenían que ser buscados diligentemente. El método inventado fue la Inquisición”.
Mientras el autor escribe este capítulo, en una página de Internet, recibe varios reclamos contra un video en donde el autor habla de la Reforma del Siglo XVI. Lo sorprendente es que los apologistas católico-romanos se tuercen como serpientes, tildando al que esto escribe de ignorante;  y con engaño intentan absolver a su “Santa Madre Iglesia” de toda responsabilidad en cuanto a los herejes que fueron quemados. 
Ellos alegan que la Inquisición fue obra del estado. Pero ningún gobierno civil sostuvo un solo juicio de herejía contra ciudadano alguno. Los estados solamente recibieron órdenes de quemar vivos a los herejes.
Pero gracias a Dios que somos millones de cristianos evangélicos que podemos analizar la Historia sin apasionamiento ni prejuicios, y son otros millones de seres humanos, intelectuales y pensantes que ajenos a cualquier corriente religiosa pueden contemplar el panorama católico romano y concluir que la inquisición es la página más ruin de la historia occidental.
Las penas fueron ejecutadas por la autoridad civil, pero solamente como “el brazo secular” de la Iglesia. Inocente III mandó al arzobispo de Auch en Gascony: “Le damos una orden estricta que de cualquier manera que halle, Ud. destruya todas estas herejías… puede hacer que el príncipe y el pueblo las supriman con la espada”. El Papa ofreció “una indulgencia plenaria a los reyes y los nobles de Francia por su ayuda en la supresión de la herejía Catarista. A Felipe Agusto, a cambio de semejante ayuda, el Papa ofreció las tierras de todos los que no vinieran a la cruzada contra los albigenses”
Comte Le Maistre, en sus cartas escritas en 1815 para justificar la Inquisición Española, dijo que ella existía: “por virtud de la bula del soberano pontífice” y que el Gran Inquisidor “siempre era un arzobispo u obispo”21
Y si las autoridades rehusaren ajusticiar al condenado, ellas mismas eran llevadas ante el Tribunal y condenadas a las llamas. Carlos Tomas Knott  afirma:
“Gregorio IX, en 1233, entregó el oficio permanentemente a los dominicos, pero siempre para ser ejercido en el nombre y por la autoridad del Papa” De ochenta Papas en un linaje partiendo del siglo XIII y en adelante, ninguno de ellos desaprobó la teología y el aparato de la Inquisición. Al contrario, uno detrás de otro añadía sus toques crueles a esta máquina fatal. No estamos citando a protestantes ni a ex católicos rebotados, sino a historiadores católicos.”22

Con razón el apóstol Juan estaba asombrado, al ver lo que se llegaría a hacer en nombre de Cristo. ¡Ebria con sangre!  ¡Qué asco! Así Dios deshace en pocas palabras toda la supuesta pompa y majestad de esa “madre”, que por cierto madre es, de las rameras y de las abominaciones de la tierra (v. 5), pero no de los fieles, no de los creyentes en Cristo Jesús.
De manera solemne, este  autor te asegura que  ¡si Roma es tu madre, Dios no es tu Padre! Ella es madre de rameras, así que dejémonos de historias de su soberanía, magisterio, infalibilidad, etc., porque es todo falsificado y fingido como maquillaje de ramera.
Roma, y los que han bebido de su cáliz, y los que se han echado en la cama con ella tendrán el mismo fin de condenación eterna.
Prefectura de la Congregación para la Conservación de la fe
  (la Santa  Inquisición)
Para el Romanismo es ocurrente que cada cosa que hace o tiene es “Santa.” Por eso, al instrumento de terror y muerte con que ha perseguido a muchos auténticos cristianos a quienes llama herejes; ha usado un mecanismo vil al cual sin remilgos, también llama “santa”; La Santa Inquisición. La inquisición fue la forma vil como el papado puso un cerco de muerte y terror al mundo conocido para impedir el avance la predicación del Evangelio por medio de  los predicadores evangélicos que Dios levantó en todos los países de Europa a raíz de la reforma Religiosa del siglo XVI.
Sé de personas honestas que dicen; “bueno,  pero ahora ya no hay Santa Inquisición”. Es uno más de los engaños del Papado al mundo contemporáneo. La Inquisición jamás ha sido abolida, solamente cambió de nombre. Ahora se llama Prefectura de la Congregación para la Conservación de la Fe.
El Concilio IV de Letrán de 1215, convocado por el papa Inocencio III, dictó un reglamento que dio forma a la Inquisición pontificia, reagrupando disposiciones de los papas que lo precedieron en concilios anteriores.
Los puntos principales eran:
·        Toda herejía debía ser perseguida concertadamente por las autoridades civiles y eclesiásticas.
·        Los procesos deberán ser iniciados de oficio —sin instancia de parte—.
·        Los obispos deberán disponer la realización de inquisición en cada parroquia de su diócesis.
·        Las propiedades de los herejes deberán ser confiscadas.
·        Los recalcitrantes deberán ser relajados al brazo secular para ser sancionados. (Quemados vivos)
La palabra relajar significa según el DRAE: “entregar el juez eclesiástico al secular un reo digno de pena capital.” En buen romance, los mandaban al verdugo. ¿Para qué? Para que los torturara y los quemara vivos, y si el verdugo resultaba misericordioso, podía desnucar al condenado, y ya muerto quemarlo.
Si bien los papas habían encomendado a los monjes cistercienses algunas inquisiciones aisladas contra grupos de herejes, aún no había una Inquisición organizada.
Alarmado por la difusión del protestantismo y por su penetración en Italia, en 1542 el papa Pablo III hizo caso a reformadores como el cardenal Juan Pedro Carafa y estableció en Roma la Congregación de la Inquisición, conocida también como la Inquisición romana y el Santo
Oficio. Seis cardenales, incluido Carafa, constituyeron la comisión original, cuyos poderes se ampliaron a toda la
Iglesia
Cuando Carafa se convirtió en el papa Pablo IV en 1555 emprendió una persecución activa de sospechosos, incluidos obispos y cardenales (como el prelado inglés Reginald Pole). Pablo IV  encargó a la Congregación que elaborara una lista de libros que atentaban contra la fe o la moral, y aprobó y publicó el primer Índice de Libros Prohibidos en 1559, dicho índice estaba encabezada por la Biblia.
Los papas posteriores ratificaron los métodos infames de la Inquisición romana, no ha habido un solo papa en la Historia que la condene, todos la han justificado.  Todos la consideran  como el instrumento consuetudinario del Gobierno papal para regular el orden en la Religión Católica Romana y la ortodoxia doctrinal; por ejemplo, procesó y condenó a Galileo en 1633.
La Inquisición española estuvo dirigida por el Consejo de la Suprema Inquisición, pero sus procedimientos fueron similares a los de su réplica medieval. Con el tiempo se convirtió en un tema popular, en especial en las zonas protestantes, por su crueldad y oscurantismo, aunque sus métodos fueran parecidos a los de instituciones similares en otros países católicos romanos y protestantes de Europa. Sin embargo, su superior organización y la consistencia del apoyo que recibía de los monarcas españoles, descollando Felipe II, hicieron que tuviera un mayor impacto en la religión, la política o la cultura que las instituciones paralelas de otros países. Esta eficacia y el apoyo político permitieron a Tomás de Torquemada, el primero y más notable gran inquisidor, ejecutar por miles a supuestos herejes.
El gran inquisidor y su tribunal tenían jurisdicción sobre los tribunales locales de virreinatos como México y Perú, donde estuvieron más ocupados con la hechicería que con la herejía. . Se estableció en Sicilia en 1517, aunque no lo pudo hacer en Nápoles y Milán.
LA NOCHE DE SAN BARTOLOME
La Matanza o Masacre de San Bartolomé  es el asesinato en masa de hugonotes (protestantes franceses)  [ ] durante las Guerras de religión de Francia del siglo XVI. Los hechos comenzaron el 24 de agosto de 1572 en París, extendiéndose durante los meses siguientes por toda Francia.
El almirante Coligny era el líder del partido de los hugonotes, y hubo un intento previo de asesinarlo. Dicho intento fracasó. Pero a raíz de dicho fracaso en el Rey Carlos IX y en otros miembros de su corte creció el temor de una venganza de los protestantes contra la corona.
Coligny era sumamente respetado. Consciente del peligro protestante, el rey se entrevistó con Coligny asegurándole amparo. Pero surgieron otros hechos no previstos.
Mientras la reina madre cenaba, los protestantes irrumpieron a pedir justicia. Esta situación hizo crecer los temores de una revuelta de los Hugonotes buscando represalias; más aún, la presencia en las afueras de París del cuñado de Coligny al mando de unos 4.000 hombres que acampaban allí creó en los católicos de la ciudad la certeza de que se preparaba una matanza por parte de los protestantes para vengar el atentado. Esa misma noche, Catalina de Médicis mantuvo una reunión en las Tullerías con sus consejeros italianos y el barón de Retz, excepción hecha de los príncipes Enrique de Navarra y el príncipe de Condé.
Poco después, las autoridades municipales de París fueron convocadas a palacio. Se les ordenó cerrar todas las puertas de la ciudad y proporcionar armas a los burgueses, a fin de prevenir cualquier tentativa de sublevación. Es difícil, todavía, determinar la cronología de los hechos y conocer el momento exacto en el que empezó la masacre. Parece ser que fue una señal dada por las campanadas de maitines desde la iglesia de San Germán-Auxerrois, próxima al Louvre y parroquia de los reyes de Francia. De inmediato, los nobles protestantes fueron expulsados del palacio del Louvre y masacrados en las calles. El almirante Coligny fue sacado por la fuerza de su lecho y arrojado a la calle por una ventana de palacio. Ya de madrugada, el pueblo empezó a perseguir a los protestantes por toda la ciudad. La matanza continuó durante varios días pese a las tentativas del rey por detenerla. Algunos historiadores dicen que la sangre de los mártires protestantes corría en las calles de Paris, como corre el agua después de una fuerte lluvia.
Sea como fuere, la noche de San Bartolomé resultó provechosa para algunos. El 26 de agosto el rey, en una sesión solemne de las Cortes les endosó la responsabilidad de la matanza. Declaró que él pretendía:
“prevenir la ejecución de una detestable y desdichada conspiración tramada por el susodicho almirante, jefe y autor de la misma y sus secuaces y cómplices contra el rey y su Estado, la reina, su madre, MM. sus hermanos, el rey de Navarra y cuantos príncipes y nobles que estuvieran a su lado.”
De todos modos, en las capitales de provincia se secundó la masacre. El 25 de agosto los asesinatos tuvieron lugar en Orleans y Meaux; el 26 en la Charité-sur-Loire; el 28 y 29 en Angers y Saumur; el 31 de agosto, en Lyon; el 11 de septiembre en Bourges; el 3 de octubre en Burdeos; etc. El número de muertos se estima en total en 2.000 en París y de 5.000 a 10.000 en toda Francia. ¿Si el Papa tuviera el espíritu de Jesucristo, que hubiera hecho ante esta masacre? Seguro que se hubiera indignado. Pero  no. El Papa Gregorio XIII, en cuanto supo la noticia, organizó un solemne Te Deum en la basílica de San Pedro, y mandó a acuñar una medalla conmemorativa de la matanza. En dicha medalla, al anverso pusieron la esfinge de Gregorio XIII, y en el reverso una mujer ebria con la sangre de de los mártires. ¿Coincidencia? ¿Conocería el Papa el pasa de Apocalipsis con que abrimos este capítulo?  Felipe II de España demostró su satisfacción con dicha matanza.
Isabel I de Inglaterra fue la única soberana de toda Europa que manifestó categóricamente su reprobación a tan barbarie. Y se negó a recibir al embajador francés, hasta que éste, pareció aceptar la tesis del complot contra los protestantes de Francia.
Los historiadores católicos quieren justificar la brutalidad desmedida de la Inquisición, alegando que  muchos territorios protestantes tenían instituciones tan represivas como la Inquisición española, y repiten cientos de veces el muy reprobable caso de Juan Calvino, y su juicio en contra de Miguel de Servet; quien por sustentar  que la doctrina trinitaria es de origen pagano;  fue quemado vivo en Ginebra. Este hecho es reprobable, y una de las páginas más negras del Protestantismo Suizo. Sin embargo, La Inquisición quedó al fin suprimida en España en 1843, tras un primer intento, fallido, de los liberales en las Cortes de Cádiz, en 1812, después de asesinar de la manera mal vil imaginable a cientos de miles de inocentes.
En 1965 el papa Pablo VI, respondiendo a numerosas quejas, reorganizó el Santo Oficio y le puso el nuevo nombre de Prefectura de la Congregación para la Conservación de la Fe.

Posted December 11, 2011 by cristorompecadenas

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